lunes, 20 de enero de 2014

NUEVO BLOG

Para todos aquellos que siguen o han seguido éste blog, les informo que se ha creado uno nuevo sin virus en otra plataforma. La dirección es: http://la-adopcion-en-extremadura.webnode.es/
Gracias por seguirnos y estar ahí.

jueves, 9 de mayo de 2013

Este blog cierra sus puertas. Un software malintencionado se ha introducido en él y no he sido capaz de eliminarlo. El nuevo es : http://adoptaextremadura.tuars.com/

Muchas gracias a todos.

miércoles, 23 de enero de 2013

STANDBY

Hoy quiero anunciaros que cierro este blog provisionalmente. No se cuanto tiempo estará cerrado pero por el momento, no voy a seguir con él. Los motivos son varios y no voy a exponerlos aquí. El principal es que quiero darme un respiro y volver con la misma ilusión con la que lo inicié: la adopción de nuestro primer hijo.

Doy las gracias a todos los que lo habéis seguido y me habéis acompañado en este viaje que ha sido el más maravilloso del mundo y que pensamos repetir cuando llegue a nosotros nuestro segundo hijo.

Gracias también a mis amigos fieles y en especial a Yolanda que siempre ha estado y se que estará para mi en mi presente y mi futuro.

Un abrazo enorme para todos, de corazón y nuevamente GRACIAS.


martes, 22 de enero de 2013

"Pasaje verde", una vía hacia China

Fernando y Mª Carmen con sus hijos Jorge y Yiyong, en Pekín.
Fernando y Mª Carmen con sus hijos Jorge y Yiyong, en Pekín.

Este programa facilita la adopción de niños chinos con dificultades especiales que son tratables - El tiempo de tramitación se reduce de ocho años a menos de uno

Desde hace algunos años en China existe la adopción a través de lo que llaman el "Pasaje Verde". Esta vía busca familias para niños con necesidades especiales que por alguna razón no pueden ser adoptados por el trámite ordinario. Fernando y Mª Carmen son una pareja de una localidad cercana a A Coruña que decidieron, hace dos años, optar por esta vía. "En esos momentos apenas había información sobre esta alternativa y es importante que la gente la conozca antes de rechazarla", argumenta Fernando. 

La pareja, padres de un niño de 10 años, adoptó en 2010 a Yiyong, un niño de casi cuatro años con labio leporino y fisura palatina. "La cuñada de mi mujer nació con este mismo problema, así que era algo que conocíamos bien y no nos asustaba", destaca Fernando. 

La pareja llevaba en la lista ordinaria de adopción más de tres años. "Hace tiempo, China tenía unos plazos muy cortos, de año y medio aproximadamente, pero ahora alcanzan los 9 o 10 años", advierten. 

Fernando y Mª Carmen se informaron bien sobre esta alternativa y se decidieron por ella. "La Xunta nos tuvo que dar un documento nuevo que acreditara que éramos aptos para esta vía y en muy poco tiempo ya nos asignaron al niño y viajamos al país", explican. 

Aunque Yiyong ya había sido operado en China, su problema requerirá tres o cuatro nuevas intervenciones, todas ellas financiadas por la sanidad pública. "Además acude desde el principio a un logopeda", destacan los padres. Sin embargo, esta pareja recuerda que "nadie tiene un niño con garantías y estos pequeños tienen la misma necesidad y derecho de tener una familia". 

La familia viajó a China en julio de 2010, un largo viaje que les llevó hasta Taiyuan, a unos 600 kilómetros de Pekín. "Los trámites con China son muy trasparentes pero se echa en falta una mayor cantidad de información", consideran. En su caso, se encontraron con la sorpresa de que el niño no estaba en un orfanato sino en una familia de acogida desde hacía dos años y medio. "La entrega del niño fue horrorosa ya que él se encontraba muy integrado y no entendía por qué ahora tenía que irse con otros padres que ni siquiera eran chinos", recuerdan. La presencia de Jorge, su hermano de 8 años entonces, "fue la salvación en los primeros días, ya que los niños enseguida conectaron". 

También para MªCarmen fue especialmente complicada la situación "ya que el niño me rechazaba". Esta actitud desapareció a los pocos días "aunque durante un año ha estado recordando mucho a su familia de acogida y haciéndonos chantaje emocional". 

Sin embargo, y una vez superada también la barrera del idioma, el pequeño se encuentra ahora totalmente integrado. "Ha sido una buena experiencia y creo que todos deberíamos plantearnos que si nuestro hijo tuviera un problema de salud y se quedara sin familia de repente. ¿Qué querríamos para ellos?".

La ley antiamericana ha dividido a la élite rusa

Al principio de enero el Parlamento ruso aprobó una serie de sanciones contra "aquellos que violan los derechos de los ciudadanos de la Federación Rusa". Se introduce, entre otras, la prohibición de las actividades de las organizaciones no gubernamentales que reciben apoyo financiero de los EE.UU., y se prohíbe a los ciudadanos estadounidenses participar en las actividades políticas en Rusia, así como adoptar a un niño ruso. 

Esta nueva ley es sin duda una reacción a la Ley Magnitski aprobada en diciembre en los Estados Unidos, que introduce sanciones contra los funcionarios rusos responsables de la muerte de Sergei Magnitsky, un abogado de la inversión de fondo de capital Hermitage. Magnitski murió en prisión preventiva en 2009, después de exponer un enorme fraude fiscal por parte de la policía y funcionarios fiscales rusos. Su muerte se convirtió en un símbolo de la corrupción y la impunidad del régimen. 

La ley ha tenido una resonancia social enorme. La prohibición de la adopción se convirtió en el detonador de otra ola de críticas a Putin. El periódico de la oposición, Novaya Gazieta, recogió en un día las 100 mil firmas necesarias para presentar una iniciativa legislativa para derrocar a esta ley. También fueron ampliamente criticadas las pésimas condiciones en los orfanatos rusos y el hecho de que alrededor del 10% de los niños adoptados por ciudadanos estadounidenses son niños con discapacidades. En 2011 los estadounidenses adoptaron casi un millar de niños, lo que representa aproximadamente 1/3 de todas las adopciones extranjeras en Rusia. 

La ley, que pretende ser un contraataque contra los EE.UU., ha dividido a la élite rusa que, hasta ahora, apoyaba a Putin en sus críticas a Estados Unidos cuya actitud política hacia Rusia fue considerada hostil. Reconociendo la necesidad de revisar las reglas para la adopción, varios políticos y diputados del partido Rusia Unida, jerarcas de la Iglesia Ortodoxa, así como expertos y representantes de los medios de comunicación y la cultura, conocidos por su apoyo al gobierno, han criticado la prohibición. Además, muchos se han opuesto a la utilización de los niños de los orfanatos para asuntos de política exterior. 

La nueva ley se ha convertido en la segunda iniciativa del Kremlin que es objeto de controversia en las filas de la élite. La primera fue una propuesta, como parte de una campaña anti-corrupción, para prohibir a los funcionarios tener propiedades en el extranjero. La élite rusa, después de haber adquirido una considerable riqueza y libertad de movimientos, se está mostrando cada vez más cansada del gobierno de Putin. Mientras que antes Putin ofrecía a la élite la riqueza y la impunidad a cambio de lealtad, ahora exige que tome partido en el caso Magnitski, que podría dificultar sus negocios en el Oeste. 

Muchos opinan que la nueva ley, que supuestamente tiene como objetivo a los Estados Unidos, es en realidad contra los propios ciudadanos rusos y continúa las políticas adoptadas por el Kremlin después de una ola de protestas de hace un año. Puede que Putin, que necesitaba una nueva forma de atraer a los votantes, ha conseguido lo contrario: la élite se ha unido a la oposición política en su crítica. Este inesperado cambio de la situación abre nuevas perspectivas.

2013, un año difícil para China

El país debe ralentizar el crecimiento de su deuda y la única manera eficaz de hacer esto es reduciendo la inversión, lo que conlleva un crecimiento más lento a corto plazo 

Este año posiblemente se convierta en el principio del período más difícil para China desde el inicio de las reformas de 1978. A pesar de que los hogares chinos se han beneficiado de años de crecimiento rápido, su participación en la economía ha caído pronunciadamente en las últimas tres décadas. Además, el creciente desequilibrio en los ingresos ha convertido a la sociedad china en una de las más desiguales del mundo. 

Como resultado, la mayoría de hogares chinos recibe un porcentaje increíblemente pequeño de lo que producen. Por eso el consumo doméstico, que en la mayoría de países supone el 60-70% de la demanda total, es tan bajo en China, muy por debajo del 40% de la demanda total. 

En España estamos acostumbrados a que el exceso de consumo sea un problema, pero un consumo muy reducido puede ser un problema aún mayor. Con un consumo doméstico tan pequeño, el crecimiento económico chino depende principalmente del aumento de las inversiones, pero después de tantos años con la mayor tasa de inversión del mundo, China ya no invierte de manera productiva. Durante años ha desaprovechado inversiones gastando desaforadamente. 

Las inversiones desaprovechadas generan crecimiento a corto plazo, pero también conllevan un crecimiento de la deuda mucho más rápido que la capacidad de devolución y los niveles de deuda chinos son ya excesivamente elevados. Para protegerse del peligro de una crisis de deuda, China debe ralentizar el crecimiento de su deuda y la única manera eficaz de hacer esto es reduciendo la inversión. Un descenso en la inversión obviamente conlleva un crecimiento económico más lento a corto plazo. 

Éste es el desafío al que se enfrenta Pekín. Los nuevos líderes chinos han dejado claro que quieren cambiar el modelo de crecimiento del país pero que no será fácil. Grupos y familias con poder se han beneficiado enormemente del actual modelo de crecimiento. Si Pekín reduce la inversión, el poder y la riqueza de estos grupos y familias caerán drásticamente, por lo que se opondrán a dicha medida. 

Esto no es un problema nuevo. Muchos países en vías de desarrollo han experimentado períodos de crecimiento rápido, pero siempre han encontrado enormes dificultades para ajustarse una vez cambian los requisitos económicos del país, en gran parte porque sus élites empresariales y políticas se han opuesto firmemente a las reformas necesarias. 

Por ejemplo, muchos países de Latinoamérica, siendo el caso más conocido el de Brasil, experimentaron crecimientos económicos «milagrosos» en los 60 y 70 pero a mediados de los 70 sus economías contaban con enormes desequilibrios. La deuda, al igual que en el caso de China, estaba creciendo demasiado rápido.  

Resultó extremadamente difícil para estos países reformar sus economías. Los grupos que se habían beneficiado del gasto desaforado del gobierno no querían que se pusiese freno a dicho gasto. Habían adquirido tal poder que pudieron vetar las reformas, con lo que Brasil y el resto de países de Latinoamérica siguieron invirtiendo demasiado y creciendo rápidamente hasta finales de los 70, incluso cuando las economías de Estados Unidos y Europa se encontraban en recesión. 

Sin embargo, al estar impulsado por el aumento de la deuda, el crecimiento no se pudo mantener y en torno a 1980-81 se redujo tan radicalmente que los gobiernos de estos países encontraron cada vez mayores dificultades para pedir préstamos, ya fuera en su propio país o en el extranjero. Una vez se redujo el crecimiento, la deuda se convirtió en un problema tal que en los 80 Latinoamérica se vio sumergida en una crisis de deuda con una «década perdida» de crecimiento negativo, desempleo elevado y agitación política. 

Esto no quiere decir que las perspectivas de China sean necesariamente las mismas, pero es importante recordar que a lo largo de la historia casi todos los países que han vivido varios años de crecimiento milagroso impulsado por elevados niveles de inversión han sufrido o una crisis de deuda o una década perdida de crecimiento. China debe transformar urgentemente su economía si quiere evitar esta suerte. 

Los nuevos dirigentes chinos son cada vez más conscientes de lo que deben hacer. Deben recortar la inversión y devolver a los hogares un mayor porcentaje de lo que producen subiendo considerablemente los salarios y pagando tasas de interés mucho más elevadas a las familias que confían la mayor parte de sus ahorros en depósitos bancarios.

La cuestión es que estas reformas suponen que la riqueza pase de las empresas de propiedad estatal y los gobiernos locales a hogares y pequeñas empresas, lo que muy probablemente tenga una acogida más bien pobre entre algunos grupos de poder. Ya en los últimos dos años los chinos ricos han estado sacando dinero del país a un ritmo vertiginoso a medida que aumenta la preocupación en torno a la incertidumbre política y financiera. 

El gran desafío de Pekín es superar esta resistencia; debe reducir drásticamente la inversión por muy poderosos que sean los intereses que se le opongan. Si es capaz de hacerlo en los próximos años, el crecimiento chino se ralentizará notablemente pero su economía se fortalecerá y se hará más sostenible. 

Si, por el contrario, Pekín no logra este objetivo, es posible que los niveles de crecimiento se mantengan elevados uno o dos años más mientras se siga invirtiendo dinero en proyectos con poco valor económico, pero la deuda seguirá aumentando a un ritmo insostenible y a la larga Pekín se verá obligada a enfrentarse a sus problemas. Es mucho lo que está en juego y el resultado es incierto, lo que está claro es que el 2013 será un año decisivo para China. *Michael Pettis es catedrático de Finanzas en la Universidad de Pekín y asociado principal en la Fundación Carnegie para la paz internacional.

viernes, 18 de enero de 2013

"Es del todo inadecuado acoger a un niño adoptado y amarle" (Winnicott)

El artículo es de José Luis Gonzalo Marrodán, psicólogo y especialista en niños con malos tratos y abandonos. Lo podéis encontrar AQUÍ.


"Al leer el titular de la entrada de esta semana, a buen seguro que no os habréis quedado indiferentes. A mí me pasó igual cuando lo leí.

He estado revisando al autor Winnicott (médico y psicoanalista inglés, el primer pediatra en formarse como psicoanalista), quien tiene una particular visión –que os voy a transcribir a continuación- sobre la adopción y el acogimiento. La verdad es que en un primer momento impacta: “¿No amarle? ¡Pero cómo no le vamos a amar!”, nos decimos a nosotros mismos entre sorprendidos y quizá un tanto indignados.

Me gustaría que leyerais su aportación (sobre todo los padres y las madres, y especialmente los adolescentes y adultos adoptados/as) y dejéis vuestro punto de vista en los comentarios. Al principio, mi primera reacción tras la lectura de las palabras de Winnicott ha sido la de sentirme un tanto desconcertado. Pero después, más sosegadamente, haciendo una reflexión, considero que su planteamiento tiene sentido sobre todo para los niños que han sufrido abandono severo, tanto si posteriormente son adoptados o acogidos en familia como en una institución. Además, el autor –como vais a ver- razona y matiza la frase con la que hemos titulado la entrada de esta semana. Se trata de no sólo amar sino también de tolerar el odio. Esto es, de no menoscabar el papel que las emociones negativas cumplen para que podamos crecer como personas. Creo que esto es especialmente importante para familias que no toleran la expresión de las emociones en general y las negativas (rabia, odio, miedo...) en particular. Para un/a adoptado/a creo que es necesario sentir que su familia adoptiva puede escuchar, comprender, contener y hacerse cargo también de las emociones intensas como lo es el odio.

Vamos con ello.

Winnicott inició su carrera trabajando con niños desplazados debido a la Segunda Guerra Mundial, y estudió las dificultades de los niños que tratan de adaptarse a un nuevo hogar.

En un artículo titulado Hate in the Countertransference (El Odio en la Contratransferencia) [1], Winnicott dice lo siguiente:

“Es del todo inadecuado acoger a un niño adoptado y amarle. De hecho, los padres deben ser capaces de acoger al niño adoptado en su casa y tolerar odiarle. El niño solo puede creer que se le quiere después de que se le haya odiado, e insiste en que no se puede subestimar la importancia de la tolerancia del odio en los procesos de curación. Cuando a un niño hasta entonces privado de cuidados parentales apropiados se le ofrece la ocasión de recibirlos en un ambiente familiar sano, como el de una familia adoptiva, el niño comienza a desarrollar una esperanza inconsciente. Pero a dicha esperanza viene asociada el miedo: cuando un niño ha sufrido en el pasado una decepción tan devastadora, con sus necesidades físicas y emocionales más básicas insatisfechas, se erigen unas defensas: unas fuerzas inconscientes que protegen al niño frente a la esperanza que puede quedar frustrada. Esas defensas, según Winnicott, explican la presencia del odio. El niño experimentará un estallido de ira contra la nueva figura parental, mediante el cual expresará su odio y lo suscitará a su vez en quien le cuida.

Para un niño que ha sufrido, la necesidad de odiar y ser odiado es más profunda incluso que la necesidad de rebelarse, y la tolerancia del odio por parte de los nuevos padres es un factor fundamental para la salud mental del niño. Debe permitirse al niño expresar ese odio, y los padres adoptivos deben de ser capaces de tolerar el odio, tanto el del niño como el propio.

Esta idea puede resultar chocante, y asimismo puede resultar difícil aceptar que es odio lo que crece dentro de uno. Los padres pueden sentirse culpables teniendo en cuenta las dificultades por las que el niño ha tenido que pasar antes; pero éste actúa de forma hostil hacia los padres, pues proyecta las antiguas experiencias de rechazo y abandono sobre la realidad actual.

El niño necesita ver lo que ocurre cuando aflora el odio. Lo que pasa, dice el pediatra inglés, es que pasado un tiempo el niño adoptado concibe esperanza, y comienza a poner a prueba el ambiente que ha hallado y la capacidad de su guardián de odiar objetivamente.

Las emociones que el odio del niño suscita en los padres, así como en los profesores y en otras figuras de autoridad, son muy reales. Winnicott considera clave que los adultos reconozcan tales sentimientos y no los nieguen, lo cual podría parecer más fácil. Deben comprender que el odio del niño no es personal: el niño expresa la ansiedad producida por su infeliz situación anterior con las personas que tiene ahora a su alcance.

Lo que haga la figura de autoridad con su propio odio tiene evidentemente, una importancia fundamental. La creencia del niño de que es malo e indigno de ser amado debe verse reforzada por la respuesta del adulto, que ha de tolerar los sentimientos de odio y entenderlos como parte de la relación. Esta es la única manera de que el niño se sienta seguro y capaz de establecer un vínculo.

Por abundante que sea el cariño que se encuentre en el nuevo ambiente, para el niño eso no borra el pasado, del cual el niño conserva sentimientos residuales. El niño espera que el odio que siente el adulto le lleve a rechazarlo porque eso fue lo que ocurrió antes; cuando esto no ocurre y en lugar de ello los sentimientos de odio son tolerados, entonces estos pueden empezar a disiparse”

Os doy mi opinión.

Los niños y niñas abandonados y maltratados (sobre todo los que han vivido estas adversas experiencias no sólo una vez sino de manera continuada (desgraciadamente, pues deja un profundo sufrimiento y un sentimiento interno de devaluación y desvalorización del sí mismo), son los que efectivamente odian no solo a quienes les adoptan o acogen sino también -me atrevería a decir- que a todo el género humano. Los adultos les han fallado gravemente. En la psicoterapia yo mismo he vivido la expresión de ese odio, y cuando he dejado que el mismo aflore, lo he validado como emoción que puede y es normal que sienta y he sabido contenerlo, el niño ha terminado por vincularse al terapeuta y ha llegado a sentir afecto positivo y abrirse para trabajar sus emociones dolorosas y sus problemas. Pero no he actuado mi rabia o mi odio al niño echándole de la terapia o adoptando cualquier otra consecuencia aversiva.

La cuestión –muy dura para todos, pero en especial para los padres y familias adoptivas y acogedoras pues de un hijo no se espera odio; una madre me dijo hace unos días, desesperada: “es que yo no estaba preparada para que mi hija me rechazara de ese modo”- es que seamos capaces, que podamos –buscando los apoyos que necesitemos- comprender y aceptar que el odio no es hacia nuestra persona sino que es, como apunta Winnicott, una proyección de fuerzas inconscientes que le protegen de la posibilidad de ser abandonado de nuevo.

La expresión del odio puede aceptarse como emoción, pues sólo es una emoción, si lo pensamos bien. Aceptamos sus emociones pero no las conductas que puedan dañar. Pero… “¿tolerar que mi hijo exprese odio hacia mí, yo que sólo le deseo lo mejor?”, podéis contestar. No es eso. Es tolerar que el hijo o el niño exprese su dolor y su odio por el abandono y que seamos capaces de aceptar que no va contra nosotros sino que es una proyección. Decirle que él puede sentirlo, que es normal que lo sienta, ratificarle en que su dolor tiene su buena razón, que quienes le tenían que cuidar le decepcionaron profundamente y que ahora cree que eso puede volver a ocurrir y es esperable por ello que se proteja del riesgo que supone amarnos; porque si nos ama, para él en su mente traumática existe el fantasma de que me pueden volver a dejar, con la profunda y dura decepción que ello conlleva. Pero es un camino que conduce a la creación del vínculo, pues en la mente del niño opera: “Le he odiado, pero no me ha abandonado, ni pegado, ni vejado…”Mentalizarnos que en determinados niños (sobre todo en los de apego desorganizado) forma parte de su proceso de sanación emocional, puede ayudarnos.Entender por qué ocurre evita que nos culpemos y le culpemos al niño. Y podamos ser, así, capaces también de tolerar ese odio que el niño puede suscitar en nosotros expresando nuestras emociones sanamente cuando el niño nos pone fuera de nuestras casillas pero sin caer en la trampa de actuar el odio haciéndole daño con una verbalización dura o con castigos físicos.

Termino con estas palabras de Rygaard (“El niño abandonado”) que son un mensaje que muy bien podríamos decir a los niños adoptados o acogidos en relación a esto que hemos tratado hoy:

“Tú no me quieres y me dices con frecuencia que te quieres marchar. Te fallan las personas de las que provienes y también los amigos que tenías. Tú piensas que amarme sería traicionarles. Bueno, ¿sabes una cosa?, todo esto a mí me parece muy bien. Mira, yo sé que cuando un niño es adoptado [acogido] se siente abandonado y tiene la impresión de que no vale nada. Todos los niños se sienten así cuando alguien se marcha. Eso lo entiendo. […] Te quiero tanto que tú no tienes que amarme. Espero que un día me digas qué es lo que te hace sentir triste”

La semana que viene comienzo a hablaros del libro sobre la técnica de la caja de arena que publico el próximo mes.

Cuidaos / Zaindu"

China impulsa la educación de niños inmigrantes

Las autoridades del distrito de Chaoyang planean cerrar dieciocho escuelas privadas.


Una niña levanta la mano para pedir ayuda en una oficina de la junta de vecinos de la comunidad Anhuili, en Pekín. La junta de vecinos reserva una de sus oficinas para cuando los hijos de trabajadores inmigrantes salen de la escuela. En esta oficina, unos voluntarios se hacen cargo de los niños por la tarde hasta que regresan sus padres. [Xue Jun para China Daily]


Pekín, 14/01/2013--Las autoridades educativas del distrito de Chaoyang en Pekín planean cerrar escuelas privadas a las que asisten hijos de trabajadores inmigrantes para asegurar que los hijos reciban una mejor educación.

"La política garantizará a los hijos de trabajadores inmigrantes una plaza en escuelas públicas", dijo Liu Libin, director adjunto de la Comisión de Educación del distrito, a la Televisión Central China.


"Cumpliendo con la normativa estamos garantizando que todos los estudiantes tengan acceso a escuelas públicas, la situación práctica", dijo.


La Comisión planea cerrar las 18 escuelas que albergan a los niños de los trabajadores inmigrantes en los próximos dos años, según la Radio Nacional de China.


Desde 2006, las autoridades educativas de la capital han presionado a las escuelas para hijos de trabajadores inmigrantes. Hasta el momento se han cerrado todas aquellas que no cumplían con la normativa establecida por el gobierno.


A la vez que ha aumentado el número de trabajadores inmigrantes que llegan a las grandes ciudades desde la década de los 90, ha crecido también el número de escuelas privadas para estos niños, ya que las escuelas públicas no admiten a niños que no tengan un hukou o registro de residencia de la zona.


Sin embargo, algunas de las escuelas son inseguras o no son adecuadas para la educación.


En los últimos seis años, el número de escuelas para hijos de trabajadores inmigrantes ha disminuido de 135 escuelas con más de 50.000 estudiantes a 25 escuelas con unos 11.000 estudiantes.


Tang Xiongfang, de 38 años, un trabajador inmigrante de la provincia de Hunan que ahora trabaja en Pekín, dijo que dos de sus tres hijos están estudiando en Tongxin Shiyan, una escuela no gubernamental en el distrito de Chaoyang.


Tang dijo que le entristece saber que las escuelas para hijos de inmigrantes cerrarán.


"Mi hija tiene 15 años y se ha graduado en una de esas escuelas, y mis otros dos hijos están estudiando. En la escuela les enseñaron mucho, y veo que son muy felices estudiando allí".


A Tang le preocupa que sus hijos tengan problemas de adaptación si los trasladan a una escuela pública, donde el ambiente y los compañeros son completamente extraños a lo que están acostumbrados.


Para matricula a un niño en una escuela pública, los trabajadores inmigrantes deben presentar una serie de certificados, tales como un permiso de residencia temporal y un certificado de trabajo, que puede ser difícil de conseguir.


Tang Siping, director de la escuela Zhenxing, en el distrito pekinés de Haidian, dijo que las autoridades educativas del distrito están haciendo todo que lo posible para ayudar a los niños de los trabajadores inmigrantes.


Aunque las autoridades proporcionan ayuda financiera a los colegios autorizados, Tang dijo que no es suficiente.


"El subsidio del gobierno sólo cubre los gastos del colegio, pero no incluye los gastos de material escolar" dijo Tang.

La escuela tiene más de 50 maestros. El total de los salarios supone un gasto de 100.000 yuanes (16.000 dólares) al mes, y la escuela no ha podido pagar el seguro social de los maestros hasta este año, gracias a la donación de una fundación.


"El dinero alcanza para pagar el seguro social de los profesores para los próximos tres años, pero después de eso, no se de dónde sacaremos el dinero".


Guardería china "casa" a 100 niños para enseñar los valores de la familia



(SPANISH.CHINA.ORG.CN) – Más de 100 niños de cinco años de la ciudad de Zhengzhou, en la provincia de Henan, simularon el pasado viernes contraer matrimonio en una ceremonia en grupo organizada por el jardín infantil en el que estudian, lo que generó preocupación entre algunos expertos, que consideran que se están enseñando demasiado pronto a los menores las relaciones entre adultos.
Vestidos con los trajes tradicionales de boda, los novios caminaron por una alfombra roja mientras se escuchaba la marcha nupcial. Luego, los pequeños recibieron la bendición de sus padres, intercambiaron anillos y se besaron en la mejilla.
Responsables del Jardín Infantil Yaolan, de Zhengzhou, dijeron que la actividad contribuiría a enriquecer la conciencia de los niños sobre los valores de la familia.


La ceremonia nupcial está relacionada con la educación sexual en los primeros años de la niñez, que explica a los pequeños cómo se hacen los bebés.
“Organizamos la falsa boda desde la perspectiva de nuestros alumnos y estos participaron por su propia voluntad. Ellos están en una etapa romántica y sensible y la ceremonia les puede dar la oportunidad de expresar sus sentimientos”, declaró al Global Times la directora del jardín infantil, de apellido Li.
La mitad de los padres de los niños dicen que sus hijos regularmente les hacen preguntas sobre el matrimonio y el amor. “Ellos no tienen ni idea de cómo responder”.
Sentimos que debíamos organizar una actividad para ayudarlos a encontrar respuestas a esas preguntas, comentó Li.
“Pienso que esto es ridículo y confundirá a los niños en su comprensión del matrimonio y el sexo”, afirmó por su parte Wang Hongcai, profesor de educación en la Universidad Xiamen.

Estoy preocupado porque los niños son muy jóvenes y pueden volverse precoces si reciben una educación sexual tan temprano, señaló Wang y añadió que la enseñanza de la educación sexual se puede demorar hasta que los estudiantes lleguen a la adolescencia.
Algunos padres de niños de estas edades que debatieron el asunto en Internet aseguraron compartir las preocupaciones del profesor universitario.
“No puedo respaldar la idea de una boda falsa, porque temo llevar a mi hijo a perder su inocencia”, expresó al Global Times una señora de apellido Huang, madre de un niño de 4 años de Zhengzhou.
La directora de la guardería comentó que organizó una boda simulada para los niños en mayo de 2012 y que los padres saludaron la iniciativa.

“Dejaré que mi niña participe si en su jardín infantil organizan una actividad como esta. Le dejará un buen recuerdo sobre el matrimonio”, manifestó al diario Zhang Nan, una pequinesa que tiene una hija de tres años.
“Es muy pronto para afirmar si una boda falsa influirá en la opinión de los niños sobre el amor y el matrimonio, debido a que la ceremonia es simplemente un juego. Esto seguramente le trasmitirá a los niños un sentido de responsabilidad hacia la familia”, subrayó Zhang.
“Esta es una buena oportunidad para explicarles que el concepto del matrimonio saludable es bueno y permitirles aprender cómo ser responsables en el matrimonio”, apuntó Li.




Niños chinos, inseguros y tímidos


Un estudio refleja que la política del hijo único puede afectar a la economía del país asiático 

El mensaje se repite desde hace más de tres décadas por las esquinas de uno de los países más importantes del mundo. Por el bien de la patria, decían las autoridades entonces y aseveran ahora. Por el interés común era necesario que los chinos solo tuvieran un descendiente. Si no se tomaba esta medida, aseguraban las autoridades comunistas, el pueblo pasaría hambre porque era imposible dar de comer a millones de nuevos niños cada año. Con estos argumentos, que todavía perduran, Deng Xiaoping introdujo en China la política del hijo único en 1979 con unas estrictas condiciones (o castigos) para aquellas familias que quieran romper la norma.
Después de tres generaciones de chinos sin hermanos, unos investigadores han evaluado el comportamiento de estos ciudadanos que han crecido con el estallido económico del gigante asiático que da cobijo a la quinta parte de la población mundial y se ha convertido en la factoría del planeta y en uno de los mayores consumidores de materias primas del globo. Y el resultado de este estudio, publicado ayer en la revista Science, no deja en buen lugar ni a los chavales ni a la decisión de los mandamases.
El informe expone que estos ciudadanos son menos confiables, fiables, competitivos y concienzudos. Además, son reacios al riesgo, lo cual puede perjudicar a que la economía del gigante asiático evolucione con recursos humanos propios. «La gente nacida tras la política del hijo único es menos proclive a realizar actividades como el trabajo por cuenta propia», asegura Lisa Cameron, investigadora de la australiana Universidad de Monash y que ha participado en la elaboración del informe 'Pequeños emperadores: impactos en el comportamiento de la política del hijo único' junto a la Universidad de Melbourne y la Universidad Nacional Australiana.
Los investigadores oceánicos realizaron su trabajo de campo con 400 pekineses que practicaron una serie de juegos económicos, en donde invertían pequeñas cantidades de dinero o tomaban otras decisiones económicas para medir sus niveles de fiabilidad, capacidad de asumir riesgos y competitividad. En este grupo de trabajo se mezclaron chinos que nacieron bajo la política del hijo único con otros que lo hicieron antes y tienen hermanos. Los resultados indicaron que los nacidos antes de 1979 eran más autosuficientes y capaces de tomar más responsabilidad. «Analizamos otros factores que podrían explicar este cambio, incluida la edad de los participantes, el estado civil y la creciente exposición al capitalismo», añade el profesor Nirvan Ekal.
En cambio, los otros miembros del experimento mostraban más signos de confusión, irritabilidad y menos contacto social. «Nos encontramos con que una mayor exposición a otros niños durante la infancia -por ejemplo, relacionarse con primos o acudiendo a la guardería- no sustituye a tener hermanos», apunta la profesora Lisa Cameron.
Futuro incierto
El Partido Comunista Chino sí ha logrado con esta polémica decisión de impedir que las familias tengan más descendencia parar el aumento demográfico. En la actualidad, nacen alrededor de 700.000 niños al año; un parón que va a permitir a la India superar a China en unos años como el país más poblado del mundo. Pero esta iniciativa de los políticos se ha visto superada por la realidad. Una década después de la entrada de la norma, el Gobierno reguló un sistema de cuantiosas multas para evitar los abortos ilegales que habían proliferado. Así, quien quisiera tener un segundo hijo tendría que pagarlo.
Un problema que se ha empezado a diluir en los últimos años por la capacidad económica de los chinos. Con un Producto Interior Bruto creciendo cada año alrededor del 8% y una clase media-alta sin problemas financieros, pagar por un segundo hijo se ha convertido en un mero trámite ayudado en numerosas ocasiones por la corrupción de los funcionarios. Ante este panorama, las autoridades chinas están barajando relajar la política del hijo único.
Fuente: 

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